Friday, June 26, 2015

El poder del ser humano, las habilidades, descripciones cuantas en las que podemos derivar de nosotros mismos desde y hacia adentro y hacia donde queramos ir.-
¿Qué por qué sufrí tanto? Para aprender a no hacerlo.-
¿Qué si me gustan las adivinanzas? También los rompecabezas.-

¿La violencia es descendencia genética? Violaciones generacionales en la historia de mis progenitores.-

¿Pudimos revertir lo que nos abunda en la sangre, que circula velozmente por la calles del cuerpo, sacándonos de pasivos enfoques para trasformarnos en el monstruo de abajo y de arriba de la cama de cualquier niño, el más temido, el que no comprendemos, el que juzgamos, aprisionamos con silla, o con lo primero que alcancen nuestros brazos?
¿Pudimos, muchísimo mejor y reconfortante para ambos y para todos los seres, dar un abraso? ¿Estamos colaborando con la armonía que reclamamos?
¿Hemos ya fallecido que las preguntas están siendo tan terminantes, de sin vuelteras pa' trasca?
Yyyy... empieza a contestar un alma embadurnada en penas, que se marina en agua salada la cara, mientras intenta generar algo a través del sonidito que genera el tipeo, antes de meterse en el horno de su mente y castigarse por no poder ser mejor persona a veces, y estar verdaderamente cansada de colapsar sin poder controlarlo, que después de un tiempo, necesita gritar, exigir y castigar a alguien más que así misma.-
Ahí donde aparecen la culpa, la victima y tantas otras locas que me hacen esto, nos hacen tanto y no podemos, como volver a los caminos sencillos que nos llevarían, izquierdito, al gozo de la plenitud de las cosas.-





https://www.youtube.com/watch?v=Oh8oYqPb_ug

"La Paz que buscaba" cito (espero que respetuosamente como siento que lo hago) a una compañera de trabajo en su sensible expresion

No.
Boluda mujer. ¿Cómo? ¿Cómo no me llamaste una vez más para contarme lo que pasaba? Igual ya no estaba ahí para esucharte. Vos tampoco estabas del otro lado y ni siquiera lo sabía. Escuchaba tantas cosas, canciones, murmullos, susurros, rumores, risas, llantos, gritos, entones. Pero no relacioné a tiempo.
Esa intensa y estúpida sensación de querer haber arreglado todo. De pensar que uno puede cambiar las cosas, cuando no cambia nunca el recorrido de vuelta a casa, ni de casa al trabajo, ni del fichero al lugar asignado.-
Revisando lista, limpiando, haciendo espacio, no puedo borrar tu número, menos tu nombre. Los desinteresados de la vida, caminamos a las puteadas, ofendiendo sin pensar, pensando, que me entiendan o que no, que me importa, ya se me va a pasar, o no, y qué? Y que si no, y si mañana no vuelvo a llegar para estar a las puteadas o para ofender o si no llego a estar para pedir perdón porque verdaderamente no era con vos el tema pero estabas parada, sentada ahí en frente para hacer una mueca y yo asumir que lo que a mí me ocurría a vos te molestaba y así seguir toda la mañana suponiendo que cada vez la sopa se hacía mas espesa, que el arroz se pasó, que el abrigo no tiene arreglo, ese abrazo no será dado porque el brazo está herido y las cosas ya no son como antes. Y otra amiga surgirá, alguien nuevo con quién compartir.
Surgirá una nueva madre para esos niños? Hemos pensado en la importancia de los roles, entonces creemos que alguien es más importante que otro?
Alguien tenía frío, y camino por una ruta que no conocía, ya no sentía. Por el contrario, pensaba, máquinaba a toda marcha en todo lo que la vida de ella consistía. Que los niños, que la cuñada, que la suegra, que la casa, que el amor, que no limpié bien los pisos y en lo que le tendría que haber dicho, en vez de, o para conseguir tal o cual, volver, subir el tono de voz, el gobernador, estaba tan cansada, perdonarme, dejar de martirizarme pero soy tan estúpida, y ahora como voy a hacer para seguir adelante sin todo, como no me valoran y porque habrian de valorarme si, mirame.-
Temblaba.
Se sacudía pero no era el frío, ya no sentía. Si lo hubiera hecho, no lo hubiera hecho. Y era templado el clima pero la noche generaba un frescor en los corazones. Pero ella estaba ahogada en su cabeza. Si hubiese logrado sentir el leve frescor de la noche en su corazon no lo hubiese podido hacer. Lo hubiera logrado, hubiera salido de esa, y hubiera hecho otra cosa, tal vez, hubiera logrado volver a casa y contar, o dormir y al otro día ver, que otra cosa se podía hacer al respecto. Abatida, sin poder poner otro límite, ni pisar otro freno, apretó el detonador de la máquina reseteadora. No volvio a reiniciar pero por algo apuntamos a la sien y no a otra parte. Es ella la que molesta y que dificil es apagarla  a veces. La paz que buscaba. Y los que no se alteran ante nada, ni trasmutan, ni evolucionan, no se enloquecen. Tampoco sienten. ¿Adonde dispararían ellos si pudiesen vivir?